El bosque en la góndola: por qué el packaging dejó de ser ‘un envoltorio’ para ser el nuevo estándar ético global

A veces, el cambio de época se manifiesta en lugares tan inesperados como frecuentes. Tan cotidiano como un estante de supermercado, donde el envase de un producto cuenta más que cualquier eslogan. Allí, entre bandejas de cartón y bolsas de papel, el packaging certificado PEFC comienza a hablarle directamente al consumidor, y su mensaje es claro: este envase proviene de un bosque gestionado de forma responsable.

Lo que alguna vez fue apenas un accesorio logístico, hoy se transformó en un símbolo de sostenibilidad, una prueba tangible del compromiso ambiental de las marcas y, sobre todo, una decisión estratégica que define el acceso a mercados, la fidelidad del consumidor y la reputación corporativa. En esta nueva era, el packaging ya no protege solo al producto: protege el vínculo entre la marca y su entorno.

La era del packaging con conciencia

 

La señal más contundente no vino de un solo país ni de una región específica, sino de una verdadera sinfonía global. Europa, Asia y Oceanía vibraron al unísono en la última temporada de premios internacionales de packaging, donde una amplia gama de empresas fue galardonada por soluciones que integran materiales certificados por el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification). El mensaje fue inequívoco: la innovación ya no puede desligarse de la sostenibilidad. Y en ese cruce virtuoso, la certificación forestal se alza como garantía de futuro.

Más del 70% de los consumidores…

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