27 & 28 noviembre 2024
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Un café con… Ricardo Costa, CEO del Grupo Bernardo da Costa, presidente de AEMinho y creador del Departamento de Felicidad

Empack: Ricardo, cuéntanos un poco de ti y de tu carrera en Bernardo da Costa. 

Ricardo: Desde que asumí el liderazgo de Bernardo da Costa en 2011, mi trayectoria ha estado llena de importantes retos y logros. He afrontado cada nuevo reto con un espíritu soñador, pero siempre con los pies firmemente en el suelo, lo que me ha permitido conducir a la empresa a través de algunos momentos notables que no solo han definido nuestra historia, sino también la forma en que nos posicionamos en el mercado y en la comunidad.

Asumir el cargo de Consejero Delegado fue uno de esos momentos.

Representó un periodo de gran responsabilidad y aprendizaje, en el que cada decisión contaba no sólo para el éxito inmediato de la empresa, sino también para su futuro. Esta etapa me enseñó la importancia de liderar con visión de futuro y un profundo compromiso con las personas que forman nuestro equipo. De eso no hay duda.

Una fase especialmente destacable fue la asociación que establecimos con el IBD, que allanó el camino a nuevas oportunidades y retos en un escenario global. Sin duda, supuso un impulso que nos llevó a otro nivel de rendimiento y reconocimiento.

En 2017, tomamos la decisión de invertir no solo en el éxito empresarial, sino también en el bienestar de nuestro equipo, fundando el Departamento de Felicidad. (De hecho, formalizándolo) El Departamento de Felicidad marcó nuestro compromiso no solo con los resultados financieros, sino también con la calidad de vida de nuestros empleados. Creemos firmemente que un equipo feliz y motivado es la clave del éxito -sostenible-, y ha sido fundamental para reforzar nuestra cultura corporativa y nuestro sentido de comunidad.

A nivel personal, siempre me he considerado una persona orientada a las personas. Me encanta viajar, conocer nuevas culturas e incorporar las lecciones aprendidas de estas experiencias a mi liderazgo. Esta pasión me ha ayudado a desarrollar un liderazgo más integrador y abierto, valorando la diversidad y promoviendo un entorno de trabajo en el que todos se sientan valorados e inspirados para dar lo mejor de sí mismos.

En resumen, mi carrera en Bernardo da Costa ha sido un viaje de aprendizaje y crecimiento constantes. Es un privilegio dirigir una empresa que no sólo se esfuerza por alcanzar el éxito empresarial, sino que también se esfuerza por crear un entorno positivo y motivador para todos.

Empack: ¿Cómo describirías tu liderazgo actual y en qué se diferencia de cuando asumiste el cargo en 2011?

Ricardo: Hoy describo mi liderazgo como muy centrado en las personas, la innovación continua y la sostenibilidad. Creo profundamente en la valoración de los equipos, en el desarrollo de su talento y en la creación de un entorno de trabajo que promueva el bienestar y la satisfacción. Este enfoque se refleja en la aplicación de políticas como la creación del Departamento de Felicidad, que demuestra nuestro compromiso con la calidad de vida de los empleados.

Además, mi liderazgo se caracteriza por la apertura al cambio y la búsqueda constante de nuevas oportunidades para aprender y crecer, tanto personal como organizativamente. Siempre estoy atento a las nuevas tendencias y tecnologías que puedan impulsar a la empresa, manteniéndonos a la vanguardia de nuestro sector.

Las diferencias respecto a 2011, cuando asumí el cargo, mi enfoque era más inmediato, centrado en estabilizar la empresa y promover el crecimiento económico. Aunque estos objetivos siguen siendo relevantes, mi perspectiva se ha ampliado para incluir el impacto a largo plazo de nuestras acciones, tanto internamente en la cultura de la empresa como externamente en la comunidad y el medio ambiente.

Al principio, mi enfoque era más conservador, reflejando la necesidad de tomar decisiones seguras en un periodo de incertidumbre económica. Con el tiempo, me volví más abierto a los riesgos calculados, lo que permitió a la empresa explorar nuevos mercados e innovaciones. Este cambio fue esencial para nuestra expansión y posterior éxito.

La inclusión y la diversidad son otros aspectos en los que mi liderazgo ha evolucionado significativamente. Hoy me esfuerzo por promover un entorno de trabajo en el que la diversidad de pensamiento, cultura y experiencia se considere un activo valioso que contribuye a la innovación y la creatividad en la resolución de problemas.

En resumen, mi liderazgo ha evolucionado de un enfoque más tradicional y a corto plazo a una gestión estratégica, visionaria y centrada en las personas. Esta transformación no sólo refleja mi crecimiento personal como líder, sino también los cambios en el mundo empresarial, donde la adaptabilidad, la innovación y el compromiso social se han hecho indispensables para el éxito sostenible.

Empack: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear un Departamento de Felicidad? 

Ricardo: La idea de crear un Departamento de Felicidad en Portugal en nuestra empresa surgió como formalización y expansión de una cultura que ya vivíamos a diario. Esta iniciativa no surgió de la nada; en realidad fue un reflejo de los valores y prácticas que ya impregnaban nuestro entorno de trabajo, pero que creíamos que necesitaban estructurarse de una forma más concreta y visible.

Siempre hemos valorado la satisfacción y el bienestar de nuestros empleados, entendiendo que son el corazón de la empresa y que su satisfacción se traduce directamente en la calidad de su trabajo y, en consecuencia, en el éxito de la organización. La idea de crear un departamento dedicado exclusivamente a la felicidad surgió como respuesta natural a esta constatación.

La idea empezó a tomar forma en 2017, en un momento en el que, a pesar de los buenos resultados empresariales, nos dimos cuenta de que podíamos hacer aún más por el bienestar de nuestros empleados. Fue un año de mucha reflexión sobre lo que realmente importa para la sostenibilidad a largo plazo de la empresa y cómo podríamos reforzar nuestro compromiso con las personas que forman parte de ella.

Decidimos formalizar esta cultura existente en un Departamento de Felicidad por varias razones. En primer lugar, queríamos enviar un mensaje claro, tanto interna como externamente, de que el bienestar de nuestros empleados es una prioridad absoluta, digna de inversión y atención dedicada. Además, al formalizar este enfoque, pudimos desarrollar programas, políticas e iniciativas específicas que promueven la felicidad en el lugar de trabajo de una manera más eficaz y mensurable.

En definitiva, la creación del Departamento de Felicidad no supuso un cambio radical en nuestra cultura, sino más bien una evolución natural y un compromiso formalizado con unos valores que ya eran importantes para nosotros. Fue un paso adelante en la afirmación de nuestro compromiso con un entorno de trabajo positivo y la prueba de que la felicidad y el éxito empresarial van de la mano. 

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