Un café con Iago Conde, director Comercial y de Marketing de Real Conservera Española

Empack: Iago, cuéntanos un poco tu experiencia en Real Conservera Española y cómo es tu día a día dentro de la empresa.

Iago: Mi trayectoria en Real Conservera Española ha sido un recorrido de “marca + industria” a la vez: por un lado, trabajar en construir un posicionamiento premium y creíble para la marca, poniendo en valor todos los aspectos que nos hacen diferentes a cualquier otra conservera que hay actualmente en el mercado; por otro, sostenerlo con disciplina operativa, coordinación de equipo, obsesión por el detalle y consistencia. En el día a día combino la dirección comercial y marketing de la empresa con una implicación muy directa en decisiones transversales: porfolio de productos, innovación, packaging, exportación, y coordinación con todos los departamentos para que lo que prometemos se corresponda con lo que entregamos.

Empack: Tras años de experiencia en este ámbito, ¿qué proyectos te han supuesto un mayor reto o cuáles recuerdas especialmente y por qué?

Iago: Los retos que más recuerdo tienen un patrón común: situaciones donde la realidad te obliga a escoger entre “atajo” y “criterio”. Uno especialmente exigente fue gestionar cambios regulatorios y de denominación en producto, donde el impacto no es solo técnico, también reputacional. Por ejemplo, adaptar etiquetados cuando la interpretación normativa o el uso de denominaciones en el mercado genera asimetrías competitivas. Ahí el reto es doble: cumplir con rigor, y a la vez sostener competitividad sin entrar en prácticas que luego comprometan a la marca.

Otro proyecto que me marcó fue impulsar iniciativas de crecimiento internacional de forma ordenada. Cuando una marca artesanal entra en exportación, aparece una tensión natural: crecer rápido vs. construir base sólida (partners, control de canales, coherencia de precios, y capacidad real de servicio). Lo vivimos en acciones con enfoque de mercado y prescriptores, como eventos sectoriales y colaboraciones, donde el éxito real no es la foto, sino el aprendizaje: qué referencias funcionan, qué objeciones son recurrentes y qué ajustes exige el mercado.

Empack: ¿Cuáles crees que son las mayores ventajas de contar con ferias como Empack para la industria de la alimentación y la visibilidad de la investigación en este sector en concreto?

Iago: Ferias como Empack aportan algo que en el día a día cuesta conseguir: una visión 360º rápida y realista del estado del arte en materiales, maquinaria, proveedores y tendencias de regulación. Para alimentación y concretamente para la conserva, donde el envase es seguridad, confianza y percepción de calidad, Empack permite contrastar todo tipo de soluciones y tendencias en un mismo espacio.

Además, ayudan a “traducir” investigación en decisiones aplicables. No todo avance en materiales o reciclabilidad es viable para una conserva premium: necesitas compatibilidad con procesos térmicos, estabilidad, cumplimiento normativo y consistencia estética. La feria facilita conversaciones técnicas con proveedores para aterrizar proyectos, pruebas piloto, especificaciones y criterios de validación.

 

Empack: ¿Podrías decirnos 2 retos que maneja hoy en día la industria alimentaria en el ámbito de los envases sostenibles y la calidad de los mismos?

Iago: El primer gran reto es técnico: sostenibilidad sin perder función. En alimentación, un envase “más sostenible” que reduzca barrera, resistencia o estabilidad puede aumentar mermas o incidencias, lo que paradójicamente empeora el impacto total.

El segundo reto es calidad percibida y reciclabilidad real. No basta con que el material sea teóricamente reciclable; depende de tintas, adhesivos, separabilidad, y del sistema de recogida del mercado destino. Y, en premium, el envase también comunica: si la solución “sostenible” degrada estética o experiencia, la marca pierde diferenciación. Es una balanza difícil de equilibrar, pero donde se encuentra el gran reto de la industria.

Empack: Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a tu yo de hace 10 años, teniendo en cuenta los cambios imprevisibles a los que nos hemos enfrentado en estos últimos años, ¿cuál sería?

Iago: Le diría a mi yo de hace 10 años que la incertidumbre no se “gestiona” con más control, sino con mejores fundamentos: método, foco y capacidad de aprendizaje. En estos años hemos visto disrupciones logísticas, cambios de hábitos de consumo, presión de costes y un interés creciente sobre la salud que se traduce en un consumidor más exigente con la calidad, el origen y la sostenibilidad. En ese contexto, lo que te salva no es predecir, es construir una empresa que responda bien: procesos claros, decisiones documentadas y una cultura que priorice estándares incluso cuando nadie mira.

También me diría que invierta antes en dos cosas: relaciones de confianza (equipo, proveedores críticos, partners) y sistemas de información que permitan trazabilidad y decisiones rápidas. Si quieres ser riguroso como directivo, necesitas convertir tu data en información accesible y compartida; lo contrario te empuja a improvisar, y la improvisación nunca es una buena decisión.

 

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