Joan Alcaraz, Coordinador de Packaging en Familia Martínez
Joan Alcaraz es Coordinador de Packaging en Familia Martínez, compañía alimentaria valenciana que integra a Embutidos Martínez, Platos Tradicionales, Cinco Tenedores y La Pila Food. Desde ahí coordina el desarrollo de envases de las distintas empresas. Su trayectoria anterior incluye trece años en ITENE, en proyectos de I+D y asistencia técnica en envase y embalaje para empresas de distintos sectores. Es ingeniero en diseño industrial y MSc in Engineering por la Open University.
Empack:Joan, cuéntanos un poco tu experiencia en Familia Martínez y cómo es tu día a día dentro de la empresa.
Joan: Familia Martínez es la división corporativa de alimentación con varias empresas, plantas y marcas, y mi función es coordinar el packaging de forma transversal para todas ellas, al frente de un pequeño equipo técnico. Damos servicio a marca propia y a marca de distribución, en categorías muy distintas, con un abanico amplio de formatos, materiales y tecnologías de envasado.
El día a día combina innovación y operación. La primera es la que más nos define: como líderes de mercado trabajamos proactivamente en envases y formatos nuevos que abran categoría. Muchos nacen internamente, de una idea de producto o una oportunidad que detectamos. Eso implica prospección de tecnología, materiales y proveedores, homologación y mucho trabajo de prueba en planta hasta que el formato funciona bien en línea. En paralelo está la parte más operativa que mantiene lo que ya está en el mercado: especificaciones, artes finales, incidencias con proveedores y en planta, y optimización de materiales y costes, etc.
Hay una tercera pata que en un grupo multiempresa aporta mucho valor: la estandarización. Unificar criterios técnicos, especificaciones y panel de proveedores entre empresas nos hace más eficientes y consistentes. Es un puesto profundamente transversal (calidad, producción, compras, I+D y marketing) y eso hace que ningún día, por suerte, se parezca al anterior.
Empack: Tras tu larga trayectoria profesional en diferentes empresas, ¿qué proyectos te han supuesto un mayor reto o cuáles recuerdas especialmente y por qué?
Joan: En mi etapa en ITENE tuve la suerte de tocar muchos palos: desde el diseño de envases primarios hasta embalajes de transporte, pasando por un sistema de embalaje con control de temperatura para obras de arte que acabó en patente. De aquellos primeros años guardo un recuerdo especial de una de las primeras botellas de extrusión-soplado que diseñé. Nadie que pasara por el pasillo de suavizantes sabía que era obra mía, ni la cantidad de trabajo que tuvo detrás, con el uso de elementos finitos para la optimización de espesores, pero yo cada vez que la veía no podía evitar una sonrisa de satisfacción.
En Familia Martínez uno de los más complejos ha sido el envase metálico apto para microondas de nuestros arroces, que fue reconocido por el Observatorio de Innovación del Institut Cerdà. Fue un reto técnico que nos obligó a dejar atrás algunos prejuicios. También es verdad que no solo son estimulantes los proyectos que llegan al lineal. Hay desarrollos a veces demasiado audaces o simplemente adelantados a su tiempo, que como reto tecnológico e intelectual están por encima de muchos de los que sí han salido. Tengo la convicción de que alguno de esos acabará llegando a mercado y podremos, de nuevo, sentirnos orgullosos de ellos.
Empack: ¿Cuáles crees que son las mayores ventajas de contar con ferias como Empack para el sector?
Joan: Voy a las ferias con una idea bastante práctica de lo que busco: no espero encontrar allí la solución definitiva a nada, pero sí dos o tres conceptos o productos que merezcan la pena, y normalmente salen. Y de paso es habitual tener alguna conversación de interés con la que no contabas, verle por fin la cara a un proveedor con el que llevas medio año cruzando correos, o comentar con alguien de otra empresa cómo han resuelto ellos algo que tú tienes encima de la mesa ahora mismo.
Ferias como Empack te permiten eso y, además, tener una medida comparable en el tiempo de las tendencias de mercado. Y algo que valoro cada vez más es lo que aportan a la gente joven del equipo: un día de feria les da un mapa del sector, qué tecnologías existen y quién las ofrece, que desde la oficina es más difícil obtener.
Empack: Y si miramos al futuro: ¿qué te gustaría ver implantado en el sector dentro de cinco o diez años en términos de sostenibilidad o innovación?
Joan: Te voy a dar una respuesta poco ortodoxa: me gustaría que dentro de diez años la palabra sostenibilidad hubiera desaparecido de los folletos, de los carteles y de los claims de los envases. Hoy todo se presenta como sostenible, y cuando todo lo es, la palabra ya no significa nada.
Lo que me gustaría ver, en lugar de sostenibilidad declarada, es sostenibilidad incorporada al envase, sin necesidad de alardear de ello. En lo concreto, eso significa materiales realmente reciclables o reutilizables sin obligar a la industria alimentaria a elegir entre eso y la seguridad o la vida útil del producto, que hoy sigue siendo un problema. Significa sustituir estructuras multimaterial difíciles de reciclar por soluciones realmente más sostenibles que funcionen a velocidad de línea y no solo en demos durante una ronda de financiación. Significa también una infraestructura de recogida y reciclaje mucho más madura, porque de poco sirve intentar diseñar el envase perfecto si luego el sistema no es capaz de recuperarlo. Y significa, por qué no, preguntarse a veces no si un envase puede ser más sostenible, sino si debería existir.
Si en cinco o diez años todo eso se da por hecho, y hemos dejado de ponerle etiquetas verdes a cada cosa que hacemos, será señal de que hemos avanzado de verdad.
Empack: Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a tu yo de hace 10 años, teniendo en cuenta los cambios imprevisibles a los que nos hemos enfrentado en estos últimos años, ¿cuál sería?
Joan: Más que un consejo sería un aviso: el día a día se come el tiempo de pensar. Las urgencias, los apagafuegos, todo eso gana siempre si le dejas, y lo primero que se sacrifica suele ser justo lo que te hace avanzar. Así que le diría que aprenda pronto a proteger su propio tiempo y que se reserve ratos para curiosear, para leer lo que no toca o para preguntarle a un proveedor cómo ha resuelto algo, aunque no tenga nada que ver con lo que lleva entre manos. Esa inquietud es lo que a mí me ha servido en todos los cambios de estos años, y sigue ahí cada vez que doy la vuelta a un envase en el supermercado. Ah, y que según vaya acumulando muestras de envases interesantes vaya prescindiendo de los que ya lo son menos, si no quiere que piensen que tiene síndrome de Diógenes.
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